- 12 de abril de 2026
El origen humilde de una de las cadenas más populares de México revela cómo un joven convirtió una parrilla callejera en una franquicia internacional

Lo que inició como un pequeño puesto de comida en la calle terminó transformándose en una de las marcas más queridas por millones de mexicanos. La historia de Pollo Feliz es prueba de que la disciplina, la visión y el trabajo constante pueden convertir una idea sencilla en un negocio que trasciende generaciones.
Detrás de esta exitosa cadena está Arnoldo de la Rocha, originario de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua. Su infancia estuvo marcada por carencias, pero también por valores como el esfuerzo y la perseverancia, que más tarde serían clave en su camino.
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Antes de emprender, realizó diversos trabajos, desde albañil hasta velador. Sin embargo, su ambición lo llevó a buscar algo más: construir su propio negocio.
Con apenas 18 mil pesos, decidió arriesgarlo todo en un proyecto de comida. Sin grandes recursos, pero con determinación, encendió una parrilla que cambiaría su vida.

El nacimiento de una marca
En 1974, instaló su primer puesto de pollos asados en Guasave, Sinaloa. Su propuesta era clara: ofrecer un producto sabroso, accesible y preparado con dedicación.
El negocio comenzó a ganar popularidad, lo que lo motivó a dar el siguiente paso. En 1978 se trasladó a León, Guanajuato, donde abrió su primer restaurante formal.
Dos años después, en 1980, registró oficialmente la marca Pollo Feliz, consolidando así el inicio de una expansión que con el tiempo se volvería imparable. Posteriormente, la empresa creció rápidamente. En la década de los noventa, ya tenía presencia en múltiples estados del país, gracias a un modelo que combinaba calidad, sabor y cercanía con el cliente.
La marca se convirtió en parte de la vida cotidiana de muchas familias mexicanas, posicionándose como una opción confiable para reuniones y celebraciones. Hoy en día, cuenta con más de 800 sucursales y miles de empleados, lo que la coloca como líder en su segmento.

Salto al extranjero
El crecimiento no se detuvo en México. En 2001, Pollo Feliz llegó a Estados Unidos, iniciando operaciones en Tucson, Arizona, y posteriormente en ciudades como Houston, Texas.
A pesar de su expansión internacional, la empresa mantuvo su esencia: conservar la receta original y ofrecer un servicio cercano.
Actualmente, la marca está registrada en más de 45 países, lo que demuestra su alcance global.
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Aunque Arnoldo de la Rocha sigue siendo una figura clave, la empresa forma parte de Grupo JLS, encabezado por José Luis Salinas Gutiérrez. Este grupo también agrupa otras marcas importantes como Tequila Don Ramón y Siempre Gas, consolidando su presencia en distintos sectores.

El impacto de Arnoldo de la Rocha ha sido reconocido con premios como el Fuego de Vida 2017, colocándolo junto a grandes empresarios como Carlos Slim.
Su historia es vista como un ejemplo de emprendimiento exitoso en México. El éxito de Pollo Feliz no solo se explica por su crecimiento, sino por su capacidad de mantenerse cercano a la gente. Su imagen, su sabor y sus estrategias de promoción han sido clave para mantenerse vigente. Además, el modelo familiar en México ha permitido conservar la esencia del negocio, incluso con el paso del tiempo.
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