- 17 de febrero de 2026
La CDMX es la segunda entidad con más casos en el país; niñas y adolescentes de entre 12 y 15 años, las principales víctimas

En una aparente "pelea común" entre alumnos de secundaria, todo terminó convirtiéndose en una escena de horror que hoy mantiene a un adolescente hospitalizado. La tarde del 11 de febrero de 2026, Jeremy, de 15 años, fue atacado con una navaja karambit afuera de la Escuela Secundaria Diurna número 324 "Alfonso Caso Andrade", en la alcaldía Tláhuac.
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Los reportes indican que recibió al menos nueve heridas. El hecho, grabado y difundido en redes sociales, volvió a poner bajo la lupa la creciente violencia escolar en la Ciudad de México (CDMX).
De acuerdo con testimonios de familiares, el menor se encontraba por ingresar al plantel, ubicado sobre la calzada Guillermo Prieto, en la colonia La Conchita, cuando observó una discusión entre compañeros. En cuestión de segundos, la confrontación escaló. Las imágenes muestran a varios estudiantes rodeando la riña, grabando con sus teléfonos y lanzando gritos que incentivaban la agresión, sin que ningún adulto interviniera.
No es el primer episodio violento en esa comunidad escolar. En octubre pasado, una alumna de 12 años fue golpeada por otras estudiantes dentro del mismo plantel, lo que ya había generado inconformidad entre madres y padres de familia.
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Un problema que se disparó 205%
El caso ocurre en un contexto alarmante. Datos del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México indican que los reportes de bullying en la capital crecieron 205% entre 2019 y 2024. Hace seis años se contabilizaron 177 denuncias; para 2024 la cifra alcanzó 540. En apenas el primer mes y medio de 2025 ya se habían acumulado 55 casos, superando lo registrado durante todo 2021, cuando las escuelas permanecieron cerradas por la pandemia.
Estas cifras colocan a la CDMX como la segunda entidad con mayor número de incidentes de violencia escolar en el país. Especialistas advierten que el fenómeno no solo es más frecuente, sino también más grave y visible debido a la viralización en redes sociales.
El 45% de los casos de agresiones entre estudiantes se concentra en secundarias. La primaria representa el 27%; el nivel medio superior, 17%; preescolar, 6%; y educación superior, 4%.
La mayoría de las víctimas tiene entre 12 y 15 años. El 57% son niñas y adolescentes, mientras que el 43% corresponde a varones. Las agresiones suelen estar relacionadas con la apariencia física, la forma de vestir, la identidad, las creencias o el sentido de pertenencia a determinados grupos.
Expertos en desarrollo juvenil señalan que la adolescencia es una etapa clave en la construcción de identidad, lo que puede detonar dinámicas de exclusión y violencia sistemática si no existen mecanismos de contención adecuados.
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Del aula a las redes sociales
Las formas de acoso más frecuentes son la violencia física (29%), verbal (26%) y psicológica (14%). Sin embargo, el entorno digital ha ampliado el alcance del hostigamiento. Uno de cada diez menores ha sufrido agresiones a través de redes sociales, chats escolares o aplicaciones de mensajería.
A diferencia de años anteriores, el bullying ya no termina al sonar la campana de salida. Las burlas, amenazas y humillaciones continúan en línea, lo que intensifica el impacto emocional y dificulta frenar la violencia.
En 2024, 1,058 niñas, niños y adolescentes fueron atendidos en hospitales del país por lesiones derivadas de violencia en planteles educativos, la cifra más alta desde 2010. Además, la capital concentra siete de cada diez casos de violencia sexual escolar a nivel nacional. Las alcaldías con mayor incidencia son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Azcapotzalco y Cuauhtémoc.
Ante este panorama, la organización Reinserta pidió reforzar los programas de salud mental, implementar educación sexual integral y fortalecer la coordinación entre autoridades educativas y sistemas de protección infantil.
El caso de Jeremy no solo evidencia fallas en la supervisión escolar, sino que confirma una tendencia preocupante: la violencia estudiantil en la CDMX crece, se diversifica y encuentra eco en las redes.
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