- 12 de marzo de 2026
Tras el rechazo de la reforma electoral en el Congreso, Morena planea un "Plan B" que permita avanzar con cambios mediante leyes secundarias, evitando así la necesidad de contar con la mayoría calificada.

Tras el fracaso de Morena para aprobar la reforma electoral en el Congreso, la Cuarta Transformación no se da por vencida. La iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum no logró reunir los votos necesarios para cambiar la Constitución, pero el oficialismo ya tiene lista una alternativa: el llamado "Plan B".
La reforma original buscaba cambios profundos en el sistema electoral: reducir el número de senadores plurinominales, ajustar el financiamiento público a los partidos y establecer reglas más estrictas para prevenir recursos ilícitos en campañas políticas.
Sin embargo, la oposición, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, así como algunos aliados de Morena, mostraron reservas que detuvieron el avance de la propuesta, dejando al partido sin la mayoría calificada que se requiere para aprobar reformas constitucionales.
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¿Qué proponía la reforma de Sheinbaum?
Entre los principales planteamientos de la iniciativa se encontraba la reducción de senadores de representación proporcional y cambios en la forma de elegir diputados plurinominales. Además, la reforma contemplaba disminuir el financiamiento público a los partidos y fortalecer los mecanismos de control para evitar el uso de recursos ilícitos en campañas electorales.
A pesar de que la reforma fue impulsada por la presidenta con el argumento de responder a una demanda ciudadana por procesos más limpios, menos costosos y más cercanos a la población, no logró superar la resistencia dentro del Congreso.

El Plan B: avanzar por leyes secundarias
Frente a este escenario, Morena plantea una vía alterna: modificar leyes secundarias en lugar de la Constitución. Este camino permite aprobar reformas con mayoría simple y rescatar algunos puntos centrales de la iniciativa original, aunque sin tocar aspectos que necesariamente requieren respaldo de dos tercios de los legisladores.
El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, anunció que, aunque la reforma fue rechazada, el partido no abandonará la agenda electoral. "Comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, porque no desmayaremos, no vamos a rendirnos", declaró durante el debate en la Cámara de Diputados.
El Plan B tendrá restricciones claras:
No podrá modificar la lista de plurinominales ni el financiamiento a partidos, pues esos puntos requieren reforma constitucional.
No se podrá presentar una iniciativa similar en el mismo periodo ni en el siguiente; el Congreso debe esperar al menos un año para retomarla.
La estrategia busca recuperar elementos clave de la reforma inicial, adaptándolos a un marco legal que pueda avanzar únicamente con mayoría simple en el Congreso.

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La postura de los aliados de Morena
Algunas de las voces aliadas que votaron en contra dejaron claras sus razones. El Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) explicaron que su decisión no implicaba ruptura con el gobierno federal ni con Morena.
Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara de Diputados, señaló que mantener la representación de las minorías y respetar la Constitución de 1917 es fundamental. Citó como ejemplo el acceso de la izquierda al poder en 2018, recordando que su partido ha respaldado la mayoría de las reformas constitucionales impulsadas por la administración anterior, en línea con fortalecer la Carta Magna, no sustituirla.
Por su parte, Carlos Puente, del PVEM, indicó que la discrepancia se centró en el diseño de la reforma, no en la alianza política con Morena, reiterando que su voto en contra no representa un rompimiento con el oficialismo.
Lo que sigue para la reforma electoral
Aunque la iniciativa original fue rechazada, la agenda electoral permanece activa. Con el Plan B, Morena buscará aprobar cambios parciales a través de leyes secundarias, lo que no requiere mayoría calificada. Esta estrategia permitirá mantener vivos los objetivos de la reforma y avanzar gradualmente en la transformación del sistema electoral en México, siempre dentro de los límites legales que marca la Constitución.
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