- 18 de julio de 2026
Las denuncias de antiguos estudiantes describen presuntas agresiones físicas, castigos y abusos ocurridos dentro de la institución

La muerte de Dafne en un campamento organizado por la Academia Militarizada Doenitz, en Ciudad Madero, ha provocado que exalumnos rompan el silencio y describan un ambiente que, aseguran, estuvo marcado por el miedo, los castigos físicos y los abusos durante varios años.
Uno de ellos es Emanuel Pérez Diego, quien estudió en la institución entre 2020 y 2025. En entrevista con medios de comunicación afirmó que llegó a vivir con temor constante por las agresiones que, según dijo, ocurrían entre estudiantes y con el conocimiento de algunos superiores.
"Me salí por muchos problemas, amenazas de golpearme. Muchas veces, por el miedo, llegué a dormir con lápices y tijeras en la mano porque uno vive con miedo de que te vayan a hacer algo", relató.
De acuerdo con su testimonio, la disciplina dentro del plantel era llevada al extremo mediante castigos que incluían encierros, privación de alimentos y agresiones físicas.
"Los amarraban y los dejaban ahí noches enteras, a veces sin comer ni cenar. Confunden la disciplina militar con los golpes, cuando no son las maneras de enseñar a los niños", denunció.
El exalumno también aseguró que las llamadas "novatadas" eran frecuentes y que durante las noches algunos estudiantes eran despertados para ser golpeados con mosquetones de entrenamiento, cascos y patadas.

Denuncian presuntos abusos contra alumnos con autismo
Emanuel afirmó que los menores con alguna condición del neurodesarrollo tampoco escapaban de los presuntos maltratos.
"A niños con autismo los trataban mal porque decían que eran desobedientes", señaló.
Durante otra entrevista, amplió las acusaciones y aseguró que existía presión para que los propios alumnos participaran en las agresiones.
"Muchas veces me llegaron a mandar a pegarle a varios niños y aunque uno no quiera, si no lo haces, te toca el triple a ti. Muchas veces lo llegué a hacer, más que nada por el miedo, el miedo que uno vive ahí de que no, mañana me va a pasar algo, ¿no? Mañana me va a tocar a mí. Si no lo hago, pues me va a tocar a mí."
También describió un lugar conocido entre los estudiantes como "la perrera", donde, según dijo, algunos menores eran amarrados. "Yo vi a varios niños, como repetir con autismo, que los amarraban y los encerraban ahí varias veces."
Al ser cuestionado sobre la frecuencia de estos hechos respondió: "Sí, casi diario. De perdido unas tres, cuatro veces por semana."
Además, aseguró que los menores eran sometidos a rutinas físicas que consideraba incompatibles con sus condiciones y que recibían insultos y golpes cuando no podían cumplirlas.
"Muchas veces le llegaban a pegar, a dar zapes de que hazlo, hazlo, si no pues eres un maricón."
El exestudiante también recordó que varios compañeros manifestaban desesperación por la situación que vivían.
"Muchas veces muchos niños llegaban conmigo y me decían, ´Sabes qué, estoy harto, ya no aguanto.´ Muchas veces decían, ´No, prefiero morirme a estar aquí.´"
Exalumno acusa presunto consumo de drogas dentro del plantel
Otro de los señalamientos realizados por Emanuel fue la presunta existencia de consumo de drogas al interior de la academia.
"La verdad, es que en mi tiempo con este maestro era muy es una mala persona, la verdad. También sobre el tema de las drogas, muchas veces llegué a ver que mis compañeros este fumaban en los mismos baños de la escuela, cuando los oficiales salían, se metían lo que es cocaína, este las famosísimas tachas también para aguantar supuestamente", dijo.
Según dijo, las autoridades escolares presuntamente conocían esa situación.
"Se hacían los que no veían."
Tras conocer la muerte de Dafne, Emanuel consideró que la institución ya no debería continuar operando.
"Sí, la verdad es que sí. Creo que con ahora con lo que acaba de pasar, ¿verdad? El fallecimiento de mi compañera, pues este, este lugar pues ya no debería existir".
Incluso comparó la academia con un centro de reclusión. "Muchos dicen que es una escuela militarizada, pero muchos lo vemos más como un reclusorio."
"No alzamos la voz y ahora se cobró una vida"
Otra exalumna, Esperanza Bedolla Guerrero, quien permaneció dos años en la academia, aseguró que durante su estancia también fue víctima de abusos y que decidió abandonar la institución junto con su familia.
"Lo malo es que no alzamos la voz, pero esto ya es el colmo porque ya se cobró una vida y no hacemos nada, porque una, pensábamos que no nos iban a creer, y otra, decíamos: ´¿Para qué hablamos?´, y era casi inhumano", expresó.
Bedolla también denunció presuntos cobros excesivos y sanciones económicas dentro del plantel.
"Me querían castigar por no comprar unos libros que costaban 100 pesos cada uno y nos los querían dar en tres mil 500 pesos. También no eran justos con los precios, le cobraban al alumno dependiendo de cuánto ganaban."
Explicó que, tras cuestionar estas prácticas, enfrentó represalias.
"Me quisieron arrestar, quitar horas, retirarme los grados que tenía y mi mamá decidió sacarme al día siguiente de la escuela porque no podíamos. Perdí ese año y tuve que repetirlo porque ninguna escuela me aceptaba."
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