- 18 de marzo de 2026
El centro de la FGR en Querétaro, hoy clave en formación policial, fue un narcorancho ligado al Cártel de los Beltrán Leyva.

El nombre de "La Muralla" volvió al centro de la conversación pública tras la difusión de videos que mostraron a cursantes en aparente estado de ebriedad dentro del complejo. Sin embargo, más allá del escándalo reciente, este sitio guarda una historia que parece salida de una novela criminal: antes de convertirse en un centro de formación de élite, fue un narcorancho vinculado al crimen organizado.
Las imágenes virales encendieron cuestionamientos sobre disciplina y control, pero también despertaron curiosidad sobre el pasado del lugar. Entre muros que hoy albergan simulacros de operativos y formación técnica, antes se escondía una operación ilícita de gran escala.
Te puede interesar: "Ya estuvo, carnal": Exhiben fiesta en el Centro de Capacitación "La Muralla" de la FGR; Fiscalía se deslinda
El narcorancho de "El Conejo"
El predio donde hoy se ubica "La Muralla" perteneció a Harold Mauricio Poveda Ortega, alias "El Conejo", identificado como uno de los principales operadores del narcotráfico en México con vínculos al Cártel de los Beltrán Leyva.
Este personaje, de origen colombiano, construyó una red de tráfico de drogas que conectaba Sudamérica con territorio mexicano. Su operación incluía rutas marítimas sofisticadas y una capacidad de distribución que lo colocó como una figura clave en el suministro de cocaína.
El rancho, ubicado en San Juan del Río, Querétaro, no era una propiedad común. En sus más de 14 hectáreas coexistían instalaciones lujosas, animales exóticos y espacios que servían como fachada para actividades ilícitas. La venta de ganado funcionaba como una apariencia legal, mientras en realidad el sitio operaba como refugio y centro logístico.

El aseguramiento y cambio de destino
El 24 de diciembre de 2008, autoridades federales aseguraron el inmueble tras una investigación prolongada. El operativo ocurrió poco después de que "El Conejo" lograra evadir un intento de captura en otra propiedad.
Tras el decomiso, el lugar quedó bajo control del Estado. Aunque hubo intentos legales por recuperar la propiedad, finalmente el gobierno federal consolidó la posesión del predio, cerrando así el capítulo del rancho como enclave del narcotráfico.
Este punto marcó el inicio de una transformación radical: de espacio clandestino a infraestructura institucional.
La transformación en centro de élite
A partir de 2014, el sitio fue adaptado para convertirse en el Instituto de Formación Ministerial, Policial y Pericial. Con una inversión millonaria, las instalaciones fueron rediseñadas para servir como uno de los centros de capacitación más avanzados del país.
Las antiguas caballerizas se transformaron en dormitorios, mientras que otras áreas fueron reconvertidas en espacios académicos y de entrenamiento. Hoy, el complejo cuenta con laboratorios, salas de juicio oral, zonas deportivas y una ciudad simulada destinada a prácticas operativas.
Uno de los elementos más distintivos es su modelo de enseñanza, inspirado en estándares internacionales y adaptado a las necesidades del sistema de justicia mexicano.
Joaquín Ramírez Figueroa, quien fue director del Instituto de Formación Ministerial, Policial y Pericial de la Procuraduría General de la República explicó el origen de las instalaciones:
"Este inmueble fue asegurado en el 2008, a un narcotraficante colombiano llamado Harold Poveda, él tenía aquí algunas especies de animales exóticos, y además tenía cabezas de ganado y caballos portugueses que eran la pantalla ¿no?, el negocio legal que se tenía de la venta del ganado".

Un centro clave para la formación en seguridad
Actualmente, "La Muralla" recibe a cientos de participantes cada año, incluyendo agentes ministeriales, peritos y elementos de distintas corporaciones de seguridad. Su objetivo es fortalecer capacidades en investigación criminal, manejo de crisis y procuración de justicia.
Las instalaciones permiten recrear escenarios complejos, desde intervenciones en domicilios hasta simulaciones judiciales, lo que lo convierte en un espacio estratégico dentro del sistema de seguridad nacional.
Entre el pasado y la polémica actual
El reciente escándalo por los videos virales vuelve a poner bajo escrutinio a este complejo. La Fiscalía General de la República ha señalado que los involucrados eran externos y reiteró su postura institucional:
"La FGR reprueba cualquier conducta ajena al Código de Ética que rige a la institución y señala que aplica las medidas disciplinarias correspondientes, de acuerdo a lo que señala el reglamento de esas instalaciones".
El contraste es inevitable: un lugar que pasó de ser símbolo del narcotráfico a emblema de formación institucional ahora enfrenta cuestionamientos por hechos que parecen romper con su esencia.
Así, "La Muralla" se mantiene como un espacio de doble narrativa: la de su pasado oscuro y la de su presente como bastión de capacitación, en un equilibrio constante entre lo que fue y lo que busca representar.

Para más noticias, no dudes en seguirnos en Google News y en nuestro canal de WhatsApp para recibir la mejor información. Te invitamos a suscribirte gratis a nuestro Newsletter.
Notas Relacionadas
2






