- 24 de febrero de 2026
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes deja al Cártel Jalisco Nueva Generación al borde de una guerra interna que podría desatar una nueva ola de violencia en México.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", no solo marcó el fin de uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo; también abrió una etapa de incertidumbre para México. Su caída representa un golpe histórico contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero plantea una incógnita inevitable: ¿se debilitará realmente la organización o el país enfrentará una nueva ola de violencia?
La respuesta no es inmediata ni sencilla. Especialistas en seguridad advierten que la desaparición de su líder no implica automáticamente el colapso del cártel, sino el inicio de un proceso de reconfiguración interna que podría prolongarse durante meses o incluso años.
CJNG: un imperio criminal construido desde las ruinas
El CJNG no nació como una potencia criminal. Surgió tras la fragmentación del Cártel del Milenio y, bajo el mando de Oseguera Cervantes, evolucionó hasta convertirse en una de las organizaciones delictivas más expansivas del país, con presencia en al menos 21 estados y redes en América, Europa y Asia.
A diferencia de otros grupos, su estructura operó con una lógica casi corporativa: mandos regionales con amplio margen de acción, operadores financieros especializados y células armadas altamente entrenadas. Esta configuración le permitió crecer con rapidez, diversificar riesgos y sostener operaciones incluso bajo presión gubernamental.
Además del tráfico de cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, el CJNG amplió su portafolio criminal hacia el tráfico de personas, la minería ilegal, la extorsión y el control de economías locales. Su expansión lo llevó a disputar abiertamente territorios al Cártel de Sinaloa, alterando el equilibrio criminal que durante años dominó el mapa del narcotráfico en México. Por ello, la caída de "El Mencho" constituye uno de los golpes más significativos contra el crimen organizado en la última década.

La caída del "Mencho" inicia una lucha interna por el control del cártel
Aunque el golpe es contundente, sus efectos no se traducirán de forma automática en una disminución de la violencia o del poder operativo del CJNG. La organización fue diseñada para resistir. Sus estructuras regionales cuentan con autonomía operativa, lo que significa que muchas de sus actividades pueden continuar sin necesidad de una dirección centralizada inmediata.
En el corto plazo, es probable que el cártel experimente una etapa de cautela estratégica: reducción de movimientos visibles, reacomodo de liderazgos y redefinición de alianzas. Sin embargo, ese mismo vacío puede convertirse en una ventana de oportunidad para grupos rivales.
Organizaciones criminales podrían intentar recuperar rutas de tráfico, corredores estratégicos y plazas clave que estaban bajo dominio del CJNG. Este escenario podría traducirse en:
Disputas armadas por territorios estratégicos
Incremento de homicidios en zonas de alta presencia criminal
Reacomodos y alianzas temporales entre grupos rivales
El impacto también trasciende las fronteras nacionales. El CJNG mantenía redes internacionales para el tráfico de drogas sintéticas, particularmente fentanilo y metanfetamina. Su debilitamiento podría alterar cadenas de suministro ilícitas y generar tensiones en mercados criminales globales.
Para agencias como la DEA, este momento representa una coyuntura estratégica: si las autoridades mexicanas y estadounidenses coordinan acciones rápidas, podrían desarticular células clave antes de que la organización logre consolidar un nuevo liderazgo.

Cuatro escenarios: el rumbo que podría tomar el CJNG
Especialistas en seguridad identifican cuatro rutas posibles para el futuro inmediato del cártel:
1. Continuidad bajo un nuevo liderazgo
El escenario más estable implicaría una sucesión interna ordenada. Un mando cercano asumiría el control y mantendría la estructura operativa. Aunque el cártel podría perder capacidad de expansión, conservaría cohesión y poder territorial.
2. Guerra interna por el poder
Si los mandos regionales compiten por el liderazgo, podría detonarse una confrontación interna. Este escenario suele ser el más violento, pues fragmenta cadenas de mando y multiplica focos de conflicto. La historia del narcotráfico en México demuestra que las disputas sucesorias suelen desencadenar picos de homicidios.

3. Fragmentación en grupos regionales
Otra posibilidad es la división del CJNG en células independientes. Cada jefe local podría asumir el control de su territorio. Lejos de reducir la violencia, esta fragmentación podría volverla más impredecible, ya que los grupos pequeños tienden a operar con menor contención estratégica.
4. Escalada contra el Estado
El escenario más extremo sería una ofensiva directa contra instituciones gubernamentales como forma de demostrar fuerza. Los bloqueos, incendios y ataques registrados tras la muerte de "El Mencho" podrían interpretarse como señales iniciales de este tipo de respuesta.

México ante un momento decisivo tras la caída del líder del CJNG
La muerte de "El Mencho" coloca al gobierno mexicano ante una encrucijada histórica. La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta ahora la posibilidad de aprovechar el momento para debilitar de manera estructural a la organización, no solo mediante detenciones, sino atacando sus finanzas, redes logísticas y capacidad de reclutamiento.
El operativo también tiene implicaciones diplomáticas. Durante años, Estados Unidos, bajo distintas administraciones, incluida la de Donald Trump, presionó a México para intensificar el combate a los grandes capos. Este resultado envía un mensaje claro de capacidad operativa.

Sin embargo, la experiencia histórica advierte cautela. La caída de figuras dominantes como Joaquín "El Chapo" Guzmán provocó reacomodos violentos antes de estabilizar el panorama criminal. Cuando desaparece un liderazgo hegemónico, el equilibrio informal entre organizaciones se rompe. Ese vacío suele llenarse con confrontaciones.
Además, el impacto simbólico es profundo. Durante años, "El Mencho" fue considerado uno de los objetivos más difíciles de capturar o abatir. Su muerte demuestra que ningún líder es intocable. Pero también podría incentivar actos violentos diseñados para reafirmar la vigencia del grupo.
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La caída del Mencho: ¿oportunidad para el gobierno o riesgo de más violencia?
Analistas coinciden en que México atraviesa un momento decisivo. Si el Estado logra actuar con rapidez, coordinación y estrategia integral, podría desmantelar estructuras clave del CJNG y evitar su reconfiguración.
Pero si la organización consigue reorganizarse bajo un nuevo liderazgo o fragmentarse sin perder capacidad operativa, el país podría enfrentar un periodo de violencia redistribuida, más dispersa y difícil de contener.
La muerte de "El Mencho" cerró un capítulo central en la historia reciente del narcotráfico. Sin embargo, el desenlace real apenas comienza. Lo que ocurra en los próximos meses no solo definirá el futuro del CJNG, sino también el rumbo de la seguridad en México durante la próxima década.
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