- 16 de febrero de 2026
La balacera en Sala de Despecho dejó tres muertos y cinco heridos; autoridades sostienen que fue un ataque planeado, mientras familiares y testigos apuntan a una posible confusión de objetivo o violencia indiscriminada.

La madrugada del 14 de febrero transformó una de las zonas más exclusivas de Puebla en un escenario de violencia que permanece rodeado de dudas, versiones encontradas y una investigación abierta.
El ataque armado frente al bar "Sala de Despecho", en la zona de Angelópolis, dejó tres personas muertas y cinco lesionadas tras una ráfaga de disparos contra una camioneta Mercedes Benz blanca; un hecho que las autoridades describen como un atentado planificado, pero que familiares y testigos cuestionan como un posible error de objetivo o incluso una agresión indiscriminada.
La madrugada de San Valentín que terminó en tragedia
El estruendo comenzó entre las 1:52 y las 3:15 de la madrugada, cuando sujetos armados a bordo de motocicletas abrieron fuego contra el vehículo estacionado afuera del establecimiento ubicado sobre avenida Osa Mayor, frente a la zona comercial y turística de Angelópolis.
De acuerdo con reportes oficiales, la camioneta recibió múltiples impactos de bala calibre 9 milímetros, entre 12 y 20 disparos, según distintas reconstrucciones, mientras un grupo de jóvenes esperaba la entrega del vehículo en el servicio de valet parking tras salir del bar.
En el lugar murieron:
Gisele Ortiz Carreto, de 33 años
Joaquín Wirthy, de 34 años
Manuel Esteban Campana, de 28 años
Los tres presentaron impactos en cabeza y hombros. Paramédicos confirmaron que ya no contaban con signos vitales al momento de su llegada.

Cinco personas más resultaron heridas por arma de fuego, entre ellas:
Jennifer, de 28 años (lesión en el cuello)
Diego Cobián, de 18 años (herida en la pierna)
José Luis, de 56 años (tórax y brazo derecho)
Jaime Gustavo, de 55 años (tórax)
Enrique Solá, de 29 años (lesión en el cuello)
Los heridos fueron trasladados a hospitales para recibir atención médica, algunos con estado de salud reservado.
El ataque desató pánico entre clientes y trabajadores del centro nocturno, quienes se tiraron al suelo para protegerse mientras se escuchaban las detonaciones. La Fiscalía estatal clasificó a los heridos como "daño colateral", al considerar que la agresión fue dirigida específicamente contra los ocupantes de la camioneta blanca.
Peritos localizaron indicios balísticos en distintos puntos, lo que sugiere una emboscada ejecutada desde varias posiciones.

La versión oficial: un atentado planeado durante un mes
El titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez González, sostuvo que la agresión fue premeditada y ejecutada con logística previa.
Según explicó, los presuntos responsables habrían rentado un departamento cercano al lugar desde semanas antes, desde donde realizaron labores de seguimiento, práctica y planificación del ataque.
Las investigaciones iniciales apuntan a que los agresores:
rentaron una vivienda a pocas calles del sitio
vigilaron a sus víctimas durante días
utilizaron motocicletas para ejecutar la emboscada
abandonaron los vehículos y huyeron hacia una barranca
El funcionario señaló que se trató de "algo concebido y muy detallado", y que ahora el objetivo principal es identificar al autor intelectual y el móvil del crimen.

Cuatro detenidos tras persecución por aire y tierra
Luego del ataque, autoridades estatales y municipales desplegaron un operativo con helicópteros, drones con sensores térmicos y patrullajes terrestres. La persecución culminó con la detención de cuatro presuntos implicados:
Gabriel N.
Brayan N.
Héctor Hugo N.
Edwin N.
De acuerdo con las autoridades, los sospechosos intentaron ocultarse tras abandonar los vehículos utilizados y escapar a pie por una zona cercana al río Atoyac. También fueron aseguradas motocicletas presuntamente relacionadas con la agresión.
La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación por homicidio y lesiones, mientras continúa el análisis de evidencias y testimonios.

¿Ataque directo, error de objetivo o ráfaga indiscriminada?
A pesar de la postura oficial, el caso ha tomado un giro mediático y social debido a versiones que contradicen la hipótesis de un ataque dirigido. Un audio difundido en redes sociales, atribuido a la madre de uno de los asistentes al bar, pone en duda que las víctimas tuvieran vínculos delictivos y plantea que la agresión pudo ser una ráfaga indiscriminada, posiblemente relacionada con cobro de piso en centros nocturnos.
Familiares y amigos de las víctimas han insistido en que se trataba de jóvenes sin antecedentes criminales que únicamente convivían esa noche. Otra línea no oficial, difundida entre trabajadores de la zona y reportes periodísticos locales, sugiere que los sicarios pudieron haber confundido el vehículo objetivo, debido a la existencia de otra camioneta Mercedes Benz blanca similar que circulaba en el área. Bajo esta hipótesis, el verdadero blanco del ataque habría estado en un automóvil parecido que se encontraba detrás.
Paralelamente, investigaciones ministeriales también exploran si el ataque estaba dirigido contra el arquitecto Enrique Solá, uno de los sobrevivientes, quien resultó herido en el cuello. Autoridades analizan incluso el papel de la escolta privada con la que contaba y posibles fallas en los protocolos de seguridad, lo que reforzaría la tesis de un atentado selectivo más que un hecho aleatorio.

Dolor, reclamos y exigencia de justicia
El caso ha generado indignación en Puebla. La comunidad universitaria lamentó la muerte de Gisele Ortiz Carreto, egresada de psicología, y exigió el esclarecimiento del crimen.
En redes sociales, familiares de los heridos también han criticado la narrativa oficial y reclamado mayor transparencia en la investigación. Uno de los familiares de un lesionado aseguró que el ataque "fue para generar terror" y responsabilizó a las autoridades por la inseguridad.
El gobernador Alejandro Armenta afirmó que no habrá impunidad y que se llegará "hasta las últimas consecuencias", mientras expresó condolencias a las familias de las víctimas.
El ataque impactó especialmente por ocurrir en Angelópolis, un corredor comercial y de entretenimiento considerado de alta plusvalía y frecuentado por jóvenes y turistas.
La escena del crimen, que se extendió frente a la zona de la Estrella de Puebla, pasó de ser un espacio de ocio nocturno a un perímetro forense bajo resguardo policial durante horas, evidenciando la vulnerabilidad incluso en áreas catalogadas como seguras.
Una investigación abierta y preguntas sin respuesta
Hasta el 15 de febrero, la Fiscalía mantiene abiertas diversas líneas de investigación:
ataque directo planeado
confusión de objetivo
agresión indiscriminada
posible móvil vinculado a extorsión o seguimiento previo
Mientras las autoridades aseguran que el atentado fue cuidadosamente planeado, el testimonio de familiares y las versiones extraoficiales mantienen viva la duda sobre si las víctimas fueron el blanco real o quedaron atrapadas en una ejecución equivocada.
En medio del duelo y la incertidumbre, la sociedad poblana exige una conclusión clara: saber si se trató de un ataque directo contra una persona específica o de un acto de violencia que terminó alcanzando, por error o por azar, a jóvenes que solo habían salido a divertirse.
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